El Fumadero – Días nublados en Caracas (personal).

Pesadez y desinterés. 

Últimamente he estado evitando a toda costa salir de mi casa, Caracas es una ciudad que a mí particularmente me deprime, odio el ajetreo, la suciedad y la forma en la que el grueso de población de la ciudad se expresa, sus léxicos, sus modales y su forma de convivir.

He estado sintiendo desde hace varios meses esa amarga sensación de aburrimiento y falta de interés que tanto trato de evitar siempre, aunque escribir en este blog es un pequeño bálsamo contra esta sensación ya que me mantiene ocupado y con la mente pensando en otros lugares distantes que me apartan un poco de la realidad de la ciudad. A pesar de ello hay días en los que escribir no es suficiente, las ideas se agotan y la inspiración toca su techo y todos sabemos que es un estado que no se puede perpetuar demasiado en el tiempo.

Es molesto sentir como este sentimiento acecha a diario, me canso con mas facilidad y frecuencia durante el día y no quiero hacer nada ni hablar con nadie, pero algo ha cambiado en la ciudad que me ha hecho reavivar un poco el animo en incluso me ha sacado uno que otro día de mi casa.

Desde un balcón viendo como la lluvia de compañía, fue buena inspiración para escribir nuevo material. 


Los bellos días grises.

Hace ya unos cuantos días Caracas ha tenido unos no tan usuales pero bien apreciados días nublados, el calor y el ajetreo no hacen una buena combinación sin embargo estos días nublados con ligeras precipitaciones han reavivado mis ganas de salir a la calle un rato así sea a caminar incluso he sacado alguna que otra foto, teniendo en cuenta los riesgos que conlleva sacar una foto en Caracas.

El cielo aclarando después de la lluvia. 

Ayer y hoy aproveché el tiempo nublado para despejar la mente y pensar el «porque» me ese sensación de depresión ha vuelto a estar presente, y mientras me tomaba un café en una plaza acompañado solo de mis pensamientos pude intuir que lo que me tiene sin «ánimos de nada» es «lo mismo que a todos»; situación-país, precios exorbitantes, trabajos mal pagados, economía de mierda y amigos (la gran mayoría) fuera del país. No es algo que pueda cambiar solo puedo tratar de distraer la mente de ello, pero mientras estaba caminando por colinas de Bello Monte y admirando la neblina que cubría los picos del Avila pensé, «bueno al menos el tiempo esta muy bonito, me gusta».

Por ridículo que pueda parecer creo que mientras encuentres un motivo por pequeño que sea para seguir adelante, de alguna forma podrás alegrar tu día, y gracias a los días grises de Caracas creo que mi estado de animo ha cambiado para mejor, he disfrutado de las lloviznas que tanto le hacían falta a las calles, la brisa fría que pasa por mi rostro, y los atardeceres amarillos con azul tenue entre las nubes oscuras que amenazan con llover. Creo a pesar de los malos momentos, quizás una sonrisa o un buen clima pueden ayudar a postergar la tristeza por unos días mas. Espero estos días grises sigan alegrando mi corazón mientras duren…

La neblina descendiendo a la ciudad.


─────────────────────────
Gracias por llegar hasta aquí…
─────────────────────────
Nota; todas las fotos fueron tomadas por mi persona.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *