El Cuaderno – El bar (poema).

El bar.


Atravesé la puerta como si fuese
la de mi propia casa y es que ni en mi
casa soy tan bien recibido, como recibido
soy en aquel salón de borrachos empedernidos.

me siento en el banquillo del extremo
izquierdo de la barra que esta junto a la pared
blanca y percudida para recostarme mi espalda,
ordeno una cerveza en un vaso…

Miro las caras de los que se sientan
en las mesas contiguas a la barra,
hablando con sonrisas construidas
producto de la borrachera producida. 

En la televisión dos equipos de fútbol,
cuyos nombres desconozco se disputan
un partido, algunos gritan y se emocionan.
Sin darme cuenta ya me he tomado seis cervezas…

Miro el vaso transpirado con el frió
producido por la bebida que una vez
contuvo en su interior, mientras pienso
en la jornada laboral cumplida, la maldigo.

El lugar esta atestado, la música no
me deja escuchar ni mis propios
pensamientos, este lugar ha cambiado,
solía ser tranquilo, acogedor… 

Pedí la cuenta y sentí como si 
el estomago se me vaciase cuando
vi las cifras grabadas en el papel, 
este lugar definitivamente ha cambiado.

Pago la cuenta receloso, sonrió a 
la chica de la barra, vuelvo a cruzar 
la puerta, esta comenzando a llover.
Vuelvo mis pasos a casa pensando…
«Ya va siendo hora de buscar otro bar».

Taberna tranquila
fuente


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Gracias por llegar hasta aquí…
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