Confesiones. (02-06-19)

La jarifa mañana me tiene entregada por completo a su amor. Esta fresca y tranquila, estoy sola en la cocina, una pequeña cacerola para preparar mi café y acompañar este Domingo.

Siento que por hoy estoy viviendo en sueño de todo joven de mi edad y mientras me siento así, lo disfruto, no me preocupo por nada el día de hoy.

Es algo confuso porque de cierto modo es mi casa pero no la compre, mis padres ya no viven aqui y hoy no esta mi hermano, siento que vivo sola y a pesar de que si se percibe lo triste que puede llegar a ser estar solo, también puedo percibir mucha tranquilidad, demasiada.

Ahora llueve, siempre me ha gustado la lluvia, el agua.
La lluvia de esta mañana es ligera, aumenta un poco el frío y es un pasaje directo para liberar mis pensamientos. Es felicidad… No, eso sería exagerado aunque en ocasiones cosas tan simples como estas si te traen un estado de relajación momentánea la cual tiende a confundirse con felicidad.

Así me siento esta mañana, en un estado de relajación que se, no durará mucho.
No le temo a nada, y la noche anterior dormí como enamorada correspondida, profundo y confortada.

«… Mi confesión voló y no causó furor en nadie, viajó a través de los culpables y no los mató, corrió por las calles vacías y nadie la escuchó, y desde sus ventanas abiertas la ignoraron. Jamás hubo ninguna procesión, no hubo gozo, no había canto, no existió la distracción, nadie reventó en llanto, mediante el confesionario solo hubo amor, paciencia y pasión, solo fue liberación.

Sola me encuentro desde que nací pero no entendía que era así, no quería entenderlo, me costó sudor y lágrimas, me costó noches casi infinitas de oscuridad y aislamiento, me costo hambre, me costo aliento, me costo frases desagradables a los cuatro vientos, me costo caminatas bajo la lluvia, en la madrugada y en las noches oscuras, bajo el calor infernal, bajo el incandescente sol y el ambiente estático.

Me costó una confesión a mi madre para poder entender que soy mayor, que ahora estoy sola pero que quizás así estoy mejor.

Me costó un abrazo nostálgico, una mirada de admiración, unas lágrimas amargas llenas de dolor, unas sonrisas resignadas, una confesión de amor.»

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[Fuente](https://www.nytimes.com/es/2017/01/02/lo-que-un-tanque-de-aislamiento-sensorial-me-enseno-sobre-mi-cerebro/)

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